Presencia en la web. Primera parte.

El flujo de comercio ha cambiado rotundamente en los últimos años. Hoy para vender necesitas sí o sí estar en la red.

Ya sea a través de las redes sociales más populares del momento, Instagram y Facebook, o con tu propia página web, es indispensable en la actualidad que tu negocio pueda ser encontrado en Internet.

Si ya tienes tu negocio o servicio montado y funcionando, o si estás armando un nuevo emprendimiento, debes comprender que no basta con instalarse en un local y repartir folletos. La llegada de tu oferta estará limitada a tu locación física y disponibilidad horaria con esos medios de difusión tradicionales.

Cuidado, no hay que descartarlos, pero sin dudas la forma más rápida y cómoda para un usuario hoy en día para conocerte o encontrarte, es Internet. Llegas sin limitaciones geográficas ni horarias directo a los ojos de tus potenciales clientes.

Este método de promoción y venta o pre venta es la que mejor se adapta al ritmo de vida contemporáneo.

A través de una página los interesados podrán conocerte, constatar que existes, hacerte preguntas, iniciar una negociación, etc. Por tu parte, podrás responderles y avanzar en un primer contacto para ganar confianza y alentar la concreción de una venta o contratación.

¿Cómo empiezo?

Hace 20 años, cuando comencé a diseñar páginas web, estaba convencido que para llamar la atención del público había que hacer una web espectacular, impactante y llena de efectos visuales deslumbrantes.

Quizá para esos años, ante la novedad y crecimiento de Internet, no era tan desubicado pensar así y las web tenían a veces más el aspecto de un video juego que de un negocio.

Con el paso de los años fui comprendiendo que la efectividad, la navegación intuitiva y últimamente, la correcta visualización en todos los dispositivos, eran el apuntalamiento que necesita una página para ser popular.

En estos días el aspecto más cuidado de las páginas web es la UX o experiencia de usuario. Se estudia con detenimiento el resultado de la experiencia de un usuario tras visitar una página.

Reacciones, dificultades, sentimientos, actitudes. Todo se observa y se vuelca a estadísticas para mejorar la navegación y estructura de los sitios.

Hoy voy a darles algunos consejos a quienes deseen construir su propia página web, ya sea por falta de presupuesto, o por simplemente porque quieren aprender a hacerlo.

Lo primero que necesitamos es un dominio. El dominio es como la dirección universal donde se dirigen nuestras visitas.

En Argentina la entidad que se encarga del registro de dominios es el Ministerio del Interior a través de su sitio Nic.ar Allí encontarán información sobre los requisitos para obtener su dominio. La extensión asociada a los dominios de índole privado o comercial es el «.com.ar» y recientemente se habilitó la extensión «.ar».

También pueden registrar uno a nivel internacional (.com) recomendablemente a través del proveedor de hosting… Pero y eso qué es???? Lo vemos más adelante.

Vamos por partes. Pensaremos un nombre de dominio que nos identifique, en lo posible fácil de recordar, no muy largo. Puede estar asociado a nuestro negocio o actividad. Simplemente podemos usar nuestro nombre comercial.

Recomiendo hacer una lista con alternativas por si el elegido no está disponible. Incluso es buena idea preguntar a amigos sobre cuál de ellos les parece más sencillo de recordar y asociar a su empresa.

Una vez que tenemos nuestro dominio, vamos a necesitar un servicio para alojar nuestra página web: el hosting. Una empresa de comunicaciones web que nos pone a disposición el espacio y la tecnología para desarrollar nuestra página.

¿Hosting pago o gratuito?

La mayoría cuenta con variedad de planes. Incluso hay algunos gratuitos.

Los hosting gratuitos pueden ser una opción para páginas personales, blogs, temporales. El espacio es suficiente para este tipo de actividades.

Pero para una web comercial proyectada a futuro, vamos a necesitar uno pago. Porque nos dará herramientas clave a la hora de desarrollar un sitio moderno y adaptable.

Los paneles que vienen instalados son muy completos. Nos permiten desarrollar páginas simples o sistemas de gestión de contenidos (CMS) como WordPress y Joomla, ideales para ofrecer a sus visitantes que se suscriban o registren.

Constructores de páginas.

En este tiempo están muy difundidos los constructores de páginas del tipo Wix.

Son ideales para armar una página rápido y facil, sin conocimientos de diseño. Las múltiples plantillas y aplicaciones que nos ofrece, bien guiadas por tutoriales completos, te darán la oportunidad de lograr una web moderna y vistosa.

También ellos ofrecen versiones gratuitas de servicio, claro que anteponen su dominio al tuyo, que en esta opción incluso no es un dominio real de esos que mencioné anteriormente, sino un alias interno de Wix.

Para usar un dominio real hay que pagar, ampliando las posibilidades y características según el plan contratado.

¡Demasiada información!

La idea es animarte, no asustarte ni abrumarte con información. Pero es necesario que sepas con lo que te vas a encontrar a la hora de encarar tu página web.

Ya sea con un constructor o con herramientas de un hosting pago, el sistema de edición de las páginas es similar al de procesadores de tipo Word.

Cuentas con plantillas, efectos, galerías, y un gran etc. de posibilidades para experimentar. Es fundamental que comprendas que no son mágicos.

Tener herramientas de mecánico no significa que pronuncies unas palabras mágicas, salgan de la caja y arreglen tu auto.

Debes tener nociones del diseño que quieres para tu página. Criterio para mostrar tus productos o servicios. Sobre todo un plan o estructura, un croquis en papel para no perderte entre comandos e instrucciones de los editores de sitio.

Te sugiero que antes de empezar, uses el buscador para mirar páginas de todo tipo: las de tu competencia, las de marcas afamadas, las que llegan al rango etario al que quieres llegar.

Mira colores, estructura, disposición de menúes. Entre tu idea original y la inspiración que recibas de estas búsquedas seguramente irás encontrando el rumbo.

Te aclaro que yo hago lo mismo. La idea no es mirar para copiar, sino para aprender e interpretar el sentido que debemos aplicarle al diseño.

Continuará…

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